Una de las grandes ventajas de tener amigas por el mundo es que, de paso que vas a verlas, conoces sitios especiales. Oporto fue recientemente el punto de encuentro con una de mis amigas de la infancia, a la que no veía desde hace unos cuantos años.
Fuimos sin haber hecho planes previos… Y surgió la magia.

Nos hospedamos en un pequeño hotel en el centro, cerca del Garagem Atlántico.

Aprovechamos nuestra primera noche para recorrer la zona de fiesta: galerías de Paris. Es una calle peatonal cercana a la conocida Librería Lelo. En esta calle y sus paralelas hay varios bares y discotecas con mucho ambiente.
El día siguiente lo dedicamos a conocer Vilanova de Gaia.
Nos subimos a la noria para admirar el paisaje urbano desde otra perspectiva y luego nos dirigimos a una bodega. Escogimos visitar Grahams, ya que luego de investigar un poco por internet era una de las bodegas comerciales más recomendadas.


Fuimos sin reserva, y aunque no es lo más recomendable, no tuvimos problemas para conseguir plaza en el tour de esa misma tarde.

Al salir de la bodega paseamos por Vilanova.

Hicimos una parada para comer en un restaurante que nos pareció una maravilla. A simple vista pasa completamente desapercibido, pero nos llamó la atención que en vez de estar plagado de turistas estuviese lleno de personas del lugar. Nos decidimos a entrar y la sorpresa fue muy grata: crema de verduras riquísima y pescado muy bien preparado acompañado de verduritas y una ensalada. Pagamos aproximadamente 10€ por persona.

Restaurante Tá-se bem

El resto del día lo dedicamos a recorrer la Ribeira. Cenamos en un restaurante con vistas espectaculares y disfrutamos de un paseo a la orilla del río.

Al día siguiente recorrimos el centro histórico por la mañana, comimos cerca de la zona de universidades y visitamos los jardines del Palacio de Cristal, que aunque queda un poco alejado, vale la pena por las vistas. Visitamos también la estación de trenes y la calle de Santa Catarina.

Por la noche nos decantamos por una cena con fado en un barco. En mi opinión, aunque la experiencia está bien, no compensa demasiado. El menú es bastante básico, y por los 42€ que cuesta en Oporto hay lugares espectaculares en los que comer de maravilla. De todas formas, fue interesante.

Nuestro último día lo reservamos para hacer un free tour guiado por el centro histórico. Aunque ya lo habíamos recorrido por nuestra cuenta, el guía nos ayudó a ver la ciudad desde otra perspectiva y a apreciar detalles que habíamos pasado por alto.

Mi recomendación es hacer el tour guiado el primer día, ya que el guía nos recomendó varios sitios para comer y lugar que visitar que, por una cuestión de tiempo, no pudimos aprovechar.

Antes de despedirnos, comimos en uno de los sitios recomendados por el guía, que casualmente, se encontraba al lado de nuestro hotel. Es una buena opción para cuando buscas comer platos locales por muy poco dinero.

Café lobito

Más allá de lo que nos haya quedado pendiente, este viaje fue super especial, y sin duda, volvería a Oporto encantada 😍

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